Limpia tu casa AnantáTrabajarle a nuestro espíritu es una labor que requiere de tiempo pero sobretodo de espacio. Cuando el desorden ocupa la mayor parte de nuestra existencia, no podemos abrirle la puerta a cosas vitales en nuestras vidas. Cuando la acumulación de posesiones se vuelve la prioridad en la casa y en la vida, no hay lugar para concentrarnos en nuestro espíritu y mucho menos en nuestro crecimiento.  Perdemos la dirección de nuestro camino. NO dejes que esto te siga ocurriendo, pues la solución esta en tus manos.

En algún momento de la vida hemos sido afectados por ese dolorcito de cabeza llamado “desorden”. Usualmente nos llenamos de excusas para justificar este hecho, falta de tiempo, pereza, o simplemente ya por costumbre. No importa la razón de la desorganización, lo cierto es que este influye inconscientemente en tu diario vivir.

A través de la historia maestros espirituales han comparado la casa de cada persona con su propio estado interior. Cada habitación o espacio en el hogar representa un área en tu vida personal.  La alcoba donde dormimos, soñamos y tenemos relaciones intimas, representa nuestro mundo interior.

Si no tenemos organizado este cuarto, lo mas seguro es que nuestro interior se encuentre desorientado y esto puede causar que experimentamos una serie de emociones confusas y abrumadoras.

Algo parecido sucede con las otras áreas de nuestro hogar. El estudio o lugar de trabajo representa nuestra productividad. La desorganización en esta área se vera reflejada en nuestro campo profesional. Usualmente, la incertidumbre, el estrés y sentimientos de agobio pueden regir en nuestra vida.

No solo el desorden agota tu energía,  la acumulación de objetos y pertenecías también tienen un efecto en tu crecimiento espiritual. Cuando trabajamos nuestra espiritualidad es importante encontrarse lo más ligero posible. Esto incluye dejar nuestros pensamientos destructivos atrás, enfocarnos en el presente, ser agradecidos por todas esas pequeñas cosas que tenemos en la vida para darle oportunidad a las grandes que nos lleguen. Estar conectados a la luz o a nuestro Creador es clave para no desviarnos por otros caminos donde rige el desconcierto y la impotencia.

¿Que podemos hacer si esto esta sucediendo?  Te sugiero que te sientes en un lugar tranquilo y cierres tus ojos. Analiza cada espacio en tu casa y llega al lugar donde sientas que necesita mas atención. Pregunta que te molesta de ese espacio; papeles que atesoras y que ya no cumplen ningún cometido, periódicos o revistas viejas, ropa que ya no utilizas, medicamentos que ya han expirado, comida ya vencida.  No te apresures a organizar todos los espacios. Lo importante es que ya sabes que espacio necesita de tu atención y poco a poco lo puedes ir organizando.

También puedes hacer este ejercicio a la inversa. Es decir, si estas mal emocionalmente, en una relación sentimental o laboral, encuentra qué espacio en tu casa representa esta parte de tu vida. Generalmente nuestra alcoba tiene que ver con tus emociones internas y relaciones personales. Regresa a ese espacio y analiza donde esta tu desorden. ¿Guardas cosas debajo de tu cama que ya no necesites? ¿Tienes tu mesa de noche desorganizada? ¿Amontonas ropa en tu closet?

Cada día dedícate a organizar un espacio pequeño, un cajón del closet, un gabinete del baño, una zapatera, etc. De esta manera no te parecerá el trabajo tan tedioso y lograras culminar lo que empezaste. No importa si el espacio que arregles es grande o pequeño, lo esencial es que lo que comiences logres terminarlo.

Entra y limpia, hazlo ahora, y veras como inmediatamente tu vida empezara a tomar otra dirección. No solo cambia tu estado de animo sino que tu energía automáticamente se eleva atrayendo cosas positivas en tu día a día.

El orden físico conlleva a tu orden mental. Cuando llegamos a ese balance, nuestro espíritu tiene espacio suficiente para crear, crecer y sentirse en paz y tranquilidad.